
No hay duda que los medios de información siempre le harán cargamontón a Ollanta Humala. Lo que representa en términos políticos es incómodo para los grandes grupos de poder. Por eso es que esa tendencia se mantendrá, no sólo con el líder del Partido Nacionalista, sino con cualquiera que tenga una postura alternativa.
Pero también es verdad que el propio Humala le da de comer a sus enemigos. En muchas oportunidades, el ex candidato presidencial ha cometido errores que le cuestan titulares en su contra. Enumerarlos sería un harto trabajo.
Por eso es que sólo nos referiremos al último episodio en que Humala ha sido comidilla de la prensa: llamar “cabrones” tanto al ex presidente Alberto Fujimori (actualmente preso por corrupto y asesino) y al actual mandatario Alan García, porque en su momento, en vez de presentarse ante la justicia, prefirieron exiliarse en Japón y Francia, respectivamente.
Esto fue levantado por los diarios y noticieros, aunque rápidamente fue opacado por el caso Allison y sus desconocidos vínculos con BTR. Varios de los columnistas criticaban el vocabulario poco elegante de Humala, al referirse a Fujimori y García.
Humala se justificó diciendo que hizo uso del lenguaje popular, y que mucha gente tiene ese concepto de ambos personajes políticos. Sin embargo, olvida que un líder político, si bien puede compartir conceptos que la población pueda tener, debe evitar ciertas expresiones que pueden ser aprovechadas por sus adversarios.
Es evidente que existe un gran rechazo ante figuras políticas como Fujimori y el mismo presidente García. Y hay justificadas razones, como el autoritarismo y corrupción, en el caso del primero; y el recuerdo del desastroso primer gobierno del segundo, además de sus “perlitas” actuales. Y también es cierto que en las conversaciones privadas, la gente se expresa en términos duros, y hasta groseros, hacia ambos personajes.
Sin embargo, un político que quiere dar la talla no puede expresarse al mismo nivel, con tal de ganarse a la gente. Por el contrario, debe dar la talla en cuanto a lo que significa el liderazgo y la conducción de una nación que dice querer cambiar.
Y de paso, no le da oportunidades a sus rivales políticos, que se lo quieren tumbar.
Víctor Liza Jaramillo
Pero también es verdad que el propio Humala le da de comer a sus enemigos. En muchas oportunidades, el ex candidato presidencial ha cometido errores que le cuestan titulares en su contra. Enumerarlos sería un harto trabajo.
Por eso es que sólo nos referiremos al último episodio en que Humala ha sido comidilla de la prensa: llamar “cabrones” tanto al ex presidente Alberto Fujimori (actualmente preso por corrupto y asesino) y al actual mandatario Alan García, porque en su momento, en vez de presentarse ante la justicia, prefirieron exiliarse en Japón y Francia, respectivamente.
Esto fue levantado por los diarios y noticieros, aunque rápidamente fue opacado por el caso Allison y sus desconocidos vínculos con BTR. Varios de los columnistas criticaban el vocabulario poco elegante de Humala, al referirse a Fujimori y García.
Humala se justificó diciendo que hizo uso del lenguaje popular, y que mucha gente tiene ese concepto de ambos personajes políticos. Sin embargo, olvida que un líder político, si bien puede compartir conceptos que la población pueda tener, debe evitar ciertas expresiones que pueden ser aprovechadas por sus adversarios.
Es evidente que existe un gran rechazo ante figuras políticas como Fujimori y el mismo presidente García. Y hay justificadas razones, como el autoritarismo y corrupción, en el caso del primero; y el recuerdo del desastroso primer gobierno del segundo, además de sus “perlitas” actuales. Y también es cierto que en las conversaciones privadas, la gente se expresa en términos duros, y hasta groseros, hacia ambos personajes.
Sin embargo, un político que quiere dar la talla no puede expresarse al mismo nivel, con tal de ganarse a la gente. Por el contrario, debe dar la talla en cuanto a lo que significa el liderazgo y la conducción de una nación que dice querer cambiar.
Y de paso, no le da oportunidades a sus rivales políticos, que se lo quieren tumbar.
Víctor Liza Jaramillo





