Afuera del cristal empañado continua lloviendo. Nadia(*) observa tranquila desde dentro y recuerda su infancia su tierra natal su querido Ayacucho, de el que huyó en los 80’s por miedo al reino de terror que habían implantado los miembros del terrorismo, a su padre, hermanos y hermanas muertos, todos en manos de las sombras terroristas, recuerda a su madre, una sobreviviente, quien cree que ella esta triunfando en la capital, realizando su sueño como actriz y a quien llama una vez por semana para saber de ella. Nadia se aleja de la ventana va a su cuarto, saca su fiel baúl que esta debajo de su cama y comienza a ver su tesoro sus fotos del recuerdo al costado del poco dinero que ha podido ahorrar en estos dos años que lleva en Lima, observa las fotos de sus hermanos, de sus padres, de el entierro y velorio en el que no pudo estar presente, una lagrima recorre su mejilla, son dos años de dolor, humillación y sumisión, dos años de soledad.
Tocan la puerta: llegó un cliente. Nadia va al baño, se lava la cara ,se maquilla rápido y abre la puerta, él entra es uno de los habituales, viejo, gordo, sucio, un cerdo en toda su expresión , apesta excitación y solo tiene una idea en la cabeza embestir a la mujer que ve enfrente suyo y fornicar con ella todo lo que quiera o todo lo que su dinero pueda costear, el cliente se desnuda y la desnuda a ella casi arrancándole la ropa, la empuja sobre la cama, se pone sobre ella y comienza a embestir, Nadia no siente nada excepto asco y humillación, pero tiene que fingir placer para que el cliente no se ponga brusco y se vaya tranquilo luego de una hora el cliente paga y se va.
Son las 4 a.m., no hay movimiento en el burdel, Nadia esta en su habitación sola es el único momento feliz de su pesadilla cuando todo esta calmado, pero sabe que pronto regresará a su martirio; mientras tanto prefiere no pensar en lo que viene, sino en como llego a esto. Nadia tenia 17 años cuando salió de Ayacucho y emprendió el camino hacia Lima, cuando llegó a la capital trato de alcanzar su sueño, mas no sabia como hacerlo, se presento a muchos castings, pero fue rechazada por no cumplir con el “estereotipo” requerido, ella era una chica joven y bella, pero a los directores no les agradaba su tes cobriza, sus rasgos andinos y principalmente su delgadez era demasiado delgada, quizá porque era demasiado joven y aun estaba en desarrollo o tal vez por que no tuvo la mejor alimentación ya que en su casa siempre falto el dinero. Al no ser aceptada y no tener ni un centavo para comer, comenzó a trabajar en las calles pidiendo dinero, para comprar caramelos o dulces, venderlos y con el dinero que ganase comprar algo de comer y luego más productos para venderlos, no tenia donde dormir así que dormía con otros chicos de la calle en una esquina tapada con cartones y bolsas.
Una noche mientras dormía un policía borracho la despertó, se la llevó a la fuerza a un callejón y abusó de ella, al día siguiente en el mismo callejón ella aun temblaba de miedo, de frío, de asco y el mismo policía que la noche anterior ebrio le arranco la dignidad, se le acercó le dijo que era bonita y que no tenia porque morir de hambre en las calles, que él conocía un lugar donde podría hacer mucho dinero, ella aún en shock, solo asintió con la cabeza y lo acompaño, el la llevo al prostíbulo la matrona la aceptó y pago unos billetes por ella al policía, este se fue, y Nadia se quedó allí, atrapada y condenada a una vida de servicio al placer de los clientes que solo querían su cuerpo para verter, su rabia y su frustración en el y luego marcharse, dejándola adolorida y asqueada. No le fue nada fácil adaptarse, al principio intento huir, pero a golpes y castigos aprendió que había entrado en un callejón sin salida del que solo saldría muerta o vieja, así que tomo su nombre por bandera y decidió guerrear por ella y por su madre quien necesitaba el dinero para sobrevivir.
Nadia encontró su muerte hace algunas semanas, ese día como todas las semanas llamó a su madre para decirle que ya había enviado el dinero y que con lo que había ahorrado se compraría un pasaje a Ayacucho y volvería a su lado para poner un negocio allá, le dijo que ya no quería estar en Lima, que estaba muy sola y que “actuar” no era lo que ella esperaba, que era un mundo muy frío, que la capital era una tierra cruel y llena de malos recuerdos, que ella solo quería olvidar, su madre había aceptado su decisión, luego de esta llamada Nadia volvió al trocadero y pidió hablar con la madame, se entrevisto con ella y le rogó y suplicó por que la dejara irse a su tierra, la matrona una mujer curtida en estos casos se mostró renuente, pero al final su esencia de mujer y de madre pudo más y accedió no sin antes advertirle que no podía hablar con nadie de lo que había vivido ahí, que no volviese jamás a ese lugar y que esa noche tenía que trabajar aunque fuese por última vez; Nadia acató la orden entre lagrimas no de pena ni dolor como las que solían emanar de sus pupilas, sino de alivio y de felicidad por el nuevo comienzo que daría al día siguiente, un día al que ella nunca llegó, esa noche llegó un cliente muy borracho a su cuarto, la empujo contra la pared la puso de espaldas y prácticamente la violó, ella solo atinó a cerrar los ojos, rogando que terminara rápido, cuando todo acabó Nadia abrió los ojos y comenzó a llorar. El cliente se puso su ropa y al oírla llorar le dijo: ¿Por Qué lloras perra?, te duele mucho ¿verdad?, yo sé como acabar con tu dolor. Entonces él sacó un revolver de su saco y sin más miramientos le disparó a la cabeza matándola instantáneamente.
Nadia es solo una de tantas jovencitas que llegan a ese mundo, arrastradas por la cruda situación que atraviesa nuestra sociedad y que terminan siendo victimas de aquellos viejos explotadores que casi siempre quedan impunes y protegidos bajo la careta que dan a los demás; el corazón de Nadia se mancho de vergüenza y sumisión no cuando ingresó a este negocio, sino cuando la sociedad la alienó dejándola de lado y a su propia suerte.
Quizás tu que estás leyendo esto no te interese en lo más mínimo, quizás termines de leer y te vayas a dormir, ver televisión, ver pornografía, en fin; la idea no es que nos sintamos mal por lo que estas jóvenes sufren, la idea es que conozcamos esta cara de la moneda donde ellas no son unas simples perras u objetos, sino personas que si están donde están es porque las circunstancias las llevaron ahí y merecen como mínimo nuestra comprensión y tolerancia.
“La mujer es el ser más frágil y también el más fuerte, lamentablemente es también el más
incomprendido”
(*)Nadia es un personaje ficticio basado en la realidad, cuya historia se basa en una canción homónima compuesta por una banda española llamada REINCIDENTES.
Alberto Cárdenas Munt
Tocan la puerta: llegó un cliente. Nadia va al baño, se lava la cara ,se maquilla rápido y abre la puerta, él entra es uno de los habituales, viejo, gordo, sucio, un cerdo en toda su expresión , apesta excitación y solo tiene una idea en la cabeza embestir a la mujer que ve enfrente suyo y fornicar con ella todo lo que quiera o todo lo que su dinero pueda costear, el cliente se desnuda y la desnuda a ella casi arrancándole la ropa, la empuja sobre la cama, se pone sobre ella y comienza a embestir, Nadia no siente nada excepto asco y humillación, pero tiene que fingir placer para que el cliente no se ponga brusco y se vaya tranquilo luego de una hora el cliente paga y se va.
Son las 4 a.m., no hay movimiento en el burdel, Nadia esta en su habitación sola es el único momento feliz de su pesadilla cuando todo esta calmado, pero sabe que pronto regresará a su martirio; mientras tanto prefiere no pensar en lo que viene, sino en como llego a esto. Nadia tenia 17 años cuando salió de Ayacucho y emprendió el camino hacia Lima, cuando llegó a la capital trato de alcanzar su sueño, mas no sabia como hacerlo, se presento a muchos castings, pero fue rechazada por no cumplir con el “estereotipo” requerido, ella era una chica joven y bella, pero a los directores no les agradaba su tes cobriza, sus rasgos andinos y principalmente su delgadez era demasiado delgada, quizá porque era demasiado joven y aun estaba en desarrollo o tal vez por que no tuvo la mejor alimentación ya que en su casa siempre falto el dinero. Al no ser aceptada y no tener ni un centavo para comer, comenzó a trabajar en las calles pidiendo dinero, para comprar caramelos o dulces, venderlos y con el dinero que ganase comprar algo de comer y luego más productos para venderlos, no tenia donde dormir así que dormía con otros chicos de la calle en una esquina tapada con cartones y bolsas.
Una noche mientras dormía un policía borracho la despertó, se la llevó a la fuerza a un callejón y abusó de ella, al día siguiente en el mismo callejón ella aun temblaba de miedo, de frío, de asco y el mismo policía que la noche anterior ebrio le arranco la dignidad, se le acercó le dijo que era bonita y que no tenia porque morir de hambre en las calles, que él conocía un lugar donde podría hacer mucho dinero, ella aún en shock, solo asintió con la cabeza y lo acompaño, el la llevo al prostíbulo la matrona la aceptó y pago unos billetes por ella al policía, este se fue, y Nadia se quedó allí, atrapada y condenada a una vida de servicio al placer de los clientes que solo querían su cuerpo para verter, su rabia y su frustración en el y luego marcharse, dejándola adolorida y asqueada. No le fue nada fácil adaptarse, al principio intento huir, pero a golpes y castigos aprendió que había entrado en un callejón sin salida del que solo saldría muerta o vieja, así que tomo su nombre por bandera y decidió guerrear por ella y por su madre quien necesitaba el dinero para sobrevivir.
Nadia encontró su muerte hace algunas semanas, ese día como todas las semanas llamó a su madre para decirle que ya había enviado el dinero y que con lo que había ahorrado se compraría un pasaje a Ayacucho y volvería a su lado para poner un negocio allá, le dijo que ya no quería estar en Lima, que estaba muy sola y que “actuar” no era lo que ella esperaba, que era un mundo muy frío, que la capital era una tierra cruel y llena de malos recuerdos, que ella solo quería olvidar, su madre había aceptado su decisión, luego de esta llamada Nadia volvió al trocadero y pidió hablar con la madame, se entrevisto con ella y le rogó y suplicó por que la dejara irse a su tierra, la matrona una mujer curtida en estos casos se mostró renuente, pero al final su esencia de mujer y de madre pudo más y accedió no sin antes advertirle que no podía hablar con nadie de lo que había vivido ahí, que no volviese jamás a ese lugar y que esa noche tenía que trabajar aunque fuese por última vez; Nadia acató la orden entre lagrimas no de pena ni dolor como las que solían emanar de sus pupilas, sino de alivio y de felicidad por el nuevo comienzo que daría al día siguiente, un día al que ella nunca llegó, esa noche llegó un cliente muy borracho a su cuarto, la empujo contra la pared la puso de espaldas y prácticamente la violó, ella solo atinó a cerrar los ojos, rogando que terminara rápido, cuando todo acabó Nadia abrió los ojos y comenzó a llorar. El cliente se puso su ropa y al oírla llorar le dijo: ¿Por Qué lloras perra?, te duele mucho ¿verdad?, yo sé como acabar con tu dolor. Entonces él sacó un revolver de su saco y sin más miramientos le disparó a la cabeza matándola instantáneamente.
Nadia es solo una de tantas jovencitas que llegan a ese mundo, arrastradas por la cruda situación que atraviesa nuestra sociedad y que terminan siendo victimas de aquellos viejos explotadores que casi siempre quedan impunes y protegidos bajo la careta que dan a los demás; el corazón de Nadia se mancho de vergüenza y sumisión no cuando ingresó a este negocio, sino cuando la sociedad la alienó dejándola de lado y a su propia suerte.
Quizás tu que estás leyendo esto no te interese en lo más mínimo, quizás termines de leer y te vayas a dormir, ver televisión, ver pornografía, en fin; la idea no es que nos sintamos mal por lo que estas jóvenes sufren, la idea es que conozcamos esta cara de la moneda donde ellas no son unas simples perras u objetos, sino personas que si están donde están es porque las circunstancias las llevaron ahí y merecen como mínimo nuestra comprensión y tolerancia.
“La mujer es el ser más frágil y también el más fuerte, lamentablemente es también el más
incomprendido”
(*)Nadia es un personaje ficticio basado en la realidad, cuya historia se basa en una canción homónima compuesta por una banda española llamada REINCIDENTES.
Alberto Cárdenas Munt
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