
Es difícil nombrar los motivos que te llevan a escribir algo ya sea un artículo libre, una noticia, una columna, un cuento, una novela, un poema, un ensayo, una crónica, un libro o cualquier otro escrito. No me refiero a aquellos que uno escribe por “obligación” en la universidad para algún curso, me refiero en cambio a esos escritos que uno hace por simple gusto a placer, por que se le da la gana de hacerlo y cuando hay algún incentivo mejor aun, por ejemplo cuando uno escribe un articulo para una tarea y le gusta lo que esta escribiendo o cuando lo hace en su trabajo y gusta del mismo.
A veces sucede que escribimos algo y nos gusta y queremos exponerlo y publicarlo, pero después se nos ocurre otra idea algo que nos gustaría más escribir y entonces delegamos el artículo anterior para una próxima oportunidad, esto es lo que me acaba de suceder; había escrito un articulo sobre el sexo y la libertad en torno a el, no solo la libertad de opción sexual, que es algo que apoyo, sino una concepción de esto como algo natural, bello y libre y estaba presto a publicar en este blog dicho artículo. Sin embargo cambié de opinión: se me ocurrió hablar de el porque escribimos quienes lo hacemos, porque hemos elegido escribir y no otra cosa como jugar futbol o dirigir películas o dirigir una empresa o hacer operaciones medica, en definitiva planeo exponer porque preferimos este vano oficio sin beneficio antes que cualquier otro que pudiera resultar más fácil o incluso más rentable.
Las motivaciones pueden ser distintas aburrimiento, diversión, desfogue, amor, odio, joder (como dice don Andrés Bedoya Ugarteche), burlarse, trabajar, placer, pasión. El escribir para algunos es un placer negado, aceptémoslo no todos tienen talento para esto, y para otros la cualidad que los hace sentir “superiores” (como a Varguitas Llosa), para unos pocos es una pasión una locura irreverente que no podemos controlar, para otros es la forma de ganarse la vida, yo aspiro a esto último; para otros es una tortura que tienen que sufrir en sus primeros años de estudio, para otros es la única manera que les queda para soltar todo lo que sienten, a veces escribimos mejor de lo que hablamos y nos es más fácil escribir que decir las cosas, otras veces escribimos peor de lo que hablamos, en estos casos es mejor abstenerse del ejercicio escrito. El hecho es que aunque las motivaciones pueden ser muchas el fin es uno solo expresarse, divulgar información que uno posee, sea o no sea de interés para quien recibe el mensaje, es siempre un placer casi orgásmico el hacerlo.
Las razones que llevan elegir una profesión que implica básicamente escribir, como la del periodista o literato, pasan lejos de la razón, la lógica, la búsqueda de dinero o el ser práctico y pragmático, estas razones responden más bien a un gusto por la escritura, la lectura y a informar, también puede responder a necesidades como la necesidad de ser oídos, la necesidad de emitir nuestra voz, la necesidad de estar informados e informar, también a fines más grandes como cambiar el concepto que se tiene del periodismo y la literatura o aportar al cambio y mejoramiento de nuestra sociedad, también puede responder, equívocamente, a querer manipular la opinión pública o mantener engañada a la población – seamos sinceros en este oficio hay de todo -, también puede responder, como en mi caso, a una enorme pasión a algo que no podemos explicar, ni mucho menos contener y que simplemente hacemos para sentirnos vivos para sentirnos satisfechos.
Yo escribo por cinco motivos particulares: Amor a la belleza, pasión, diversión, concientizar de la realidad a los demás y por joder, si ya sé que suena feo pero es real uno también escribe por incomodar y molestar a aquellos que considera equivocados e incorrectos, aun cuando sabemos que quizás ni nos lean y esto no nos importa. Por todo esto escribo yo y ustedes que leen ¿Qué hacen? Y ¿Por qué?
Siempre me gusta terminar un escrito con un pensamiento y este lo aprendí hoy en una película: “Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias. Siguen viviendo cuando él ya no está. De esta forma, el hombre se hace inmortal”.
Alberto Cárdenas Munt
A veces sucede que escribimos algo y nos gusta y queremos exponerlo y publicarlo, pero después se nos ocurre otra idea algo que nos gustaría más escribir y entonces delegamos el artículo anterior para una próxima oportunidad, esto es lo que me acaba de suceder; había escrito un articulo sobre el sexo y la libertad en torno a el, no solo la libertad de opción sexual, que es algo que apoyo, sino una concepción de esto como algo natural, bello y libre y estaba presto a publicar en este blog dicho artículo. Sin embargo cambié de opinión: se me ocurrió hablar de el porque escribimos quienes lo hacemos, porque hemos elegido escribir y no otra cosa como jugar futbol o dirigir películas o dirigir una empresa o hacer operaciones medica, en definitiva planeo exponer porque preferimos este vano oficio sin beneficio antes que cualquier otro que pudiera resultar más fácil o incluso más rentable.
Las motivaciones pueden ser distintas aburrimiento, diversión, desfogue, amor, odio, joder (como dice don Andrés Bedoya Ugarteche), burlarse, trabajar, placer, pasión. El escribir para algunos es un placer negado, aceptémoslo no todos tienen talento para esto, y para otros la cualidad que los hace sentir “superiores” (como a Varguitas Llosa), para unos pocos es una pasión una locura irreverente que no podemos controlar, para otros es la forma de ganarse la vida, yo aspiro a esto último; para otros es una tortura que tienen que sufrir en sus primeros años de estudio, para otros es la única manera que les queda para soltar todo lo que sienten, a veces escribimos mejor de lo que hablamos y nos es más fácil escribir que decir las cosas, otras veces escribimos peor de lo que hablamos, en estos casos es mejor abstenerse del ejercicio escrito. El hecho es que aunque las motivaciones pueden ser muchas el fin es uno solo expresarse, divulgar información que uno posee, sea o no sea de interés para quien recibe el mensaje, es siempre un placer casi orgásmico el hacerlo.
Las razones que llevan elegir una profesión que implica básicamente escribir, como la del periodista o literato, pasan lejos de la razón, la lógica, la búsqueda de dinero o el ser práctico y pragmático, estas razones responden más bien a un gusto por la escritura, la lectura y a informar, también puede responder a necesidades como la necesidad de ser oídos, la necesidad de emitir nuestra voz, la necesidad de estar informados e informar, también a fines más grandes como cambiar el concepto que se tiene del periodismo y la literatura o aportar al cambio y mejoramiento de nuestra sociedad, también puede responder, equívocamente, a querer manipular la opinión pública o mantener engañada a la población – seamos sinceros en este oficio hay de todo -, también puede responder, como en mi caso, a una enorme pasión a algo que no podemos explicar, ni mucho menos contener y que simplemente hacemos para sentirnos vivos para sentirnos satisfechos.
Yo escribo por cinco motivos particulares: Amor a la belleza, pasión, diversión, concientizar de la realidad a los demás y por joder, si ya sé que suena feo pero es real uno también escribe por incomodar y molestar a aquellos que considera equivocados e incorrectos, aun cuando sabemos que quizás ni nos lean y esto no nos importa. Por todo esto escribo yo y ustedes que leen ¿Qué hacen? Y ¿Por qué?
Siempre me gusta terminar un escrito con un pensamiento y este lo aprendí hoy en una película: “Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias. Siguen viviendo cuando él ya no está. De esta forma, el hombre se hace inmortal”.
Alberto Cárdenas Munt
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