Es una noche tranquila en el vecindario. De pronto unos gritos despiertan a los vecinos: se trata de una terrible discusión en la casa de Ana y Luis. Los niños lloran, los insultos y golpes caen sin piedad en el cuerpo de la víctima hasta saciar la frustración y coraje de su pareja. A la mañana siguiente, Luis sale con dirección al trabajo luciendo un par de gafas oscuras para ocultar los moretones. Esta vez, al contrario de muchos otros casos, la víctima fue él.Es cierto que en la mayoría de los casos de violencia domestica la víctima suele ser la mujer, pero no debemos cerrar los ojos ante una realidad que cada día se hace más evidente. Según Centro de Emergencia Mujer (CEM), tan solo en el 2008 en nuestro más de 5 mil 721 hombres denunciaron abusos físicos y psicológicos por parte de sus parejas a nivel nacional. Sin embargo estas cifras no reflejan la realidad de la violencia de la que son victima los hombres ya que muchos abusados prefieren callar para evitar burlas.
En una sociedad tan machista como la nuestra no es extraño ver a una mujer con algún moretón en el rostro consecuencia del maltrato de su pareja. Sin embargo la cosa cambia cuando, es el hombre el que trata de esconder las huellas de la violencia que sufre en casa. En primera la victima masculina tiene que cargar en silencio con su cruz, ya que si tan solo se enteraran los familiares seria blanco de burlas y criticas. Sin contar con lo que dirán los amigotes.” No seas maricón compadre, un par de bofetadas y listo” aconsejarían los compañeros de trabajo. Otro factor que impide que no denuncien a su agresora es la poca ayuda que puede brindar la policía ante este tipo de casos.
En muchos de los casos denunciados los hombres admiten tener una relación matrimonial enfermiza en la que se vive una dependencia emocional hacia la mujer a tal punto de no poder concebir la vida sin la fémina a la que tanto dicen amar y ser capaces de soportar cualquier tipo de humillación. Estos hombres sufren de autoestima baja, se sienten menospreciados e inseguros. En otros casos estos hombres también dependen económicamente de sus parejas profesionales o se sienten demasiado mayores como para conseguir otra pareja.
Pero estos hombres no solo atraviesan por el maltrato físico. De acuerdo al CEM el año pasado se registraron 3,323 casos de hombres maltratados psicológicamente. Los insultos y humillaciones se hacen más frecuentes a medida que la pareja tenga un temperamento pasivo y tranquilo. Muchas maltratadoras chantajean emocionalmente a sus víctimas con la prohibición de ver a sus hijos.
Lo cierto es que hasta el momento no existe ninguna institución especializada en tratar eficazmente el asunto, o e brindar ayuda legal o psicológica a hombres maltratados, pero no cabe duda que todo tipo de violencia es repudiable no importa quién sea el abusado, lo importante es detener este círculo vicioso levantando la voz y denunciando a los abusadores o abusadoras.
Érika Rado Camacho
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